GRACIAS A FORTUNATA CONOCÍ…… A CAN YAMAN

-“Estoy viendo una serie turca”-…me suelta un día a primera hora de la mañana. -¿Qué???..-le contesto. ¿Estás fatal? ¿Tú, una cinéfila empedernida, amante del cine independiente estás viendo una serie turca y en turco? -Si, es que sale un actor está hecho para el pecado. No es que sea guapo es que es perfecto. Me pone canina. Mira.. te lo voy a enseñar.
Y acto seguido me enseña su Instagram. ¡no me lo puedo creer! ¿Es real? Esto hay que verlo.
Y el espíritu albatra me poseyó…. Desde ese momento caí en las redes de Can Yaman. Me olvidé del hasta la fecha mi amor platónico, Sam Heughan, el hombre al que caí rendida gracias a la serie de Outlander. Lo tenía todo, guapo, pelirrojo, alto y escoces con kilt incluido. Y de un plumazo todo cambió.
«…Y el espíritu albatra me poseyó…. Desde ese momento caí en las redes de Can Yaman.».


Cómo la canción de Efecto Mariposa me preguntaba…¿qué me está pasando? ¿Qué hago yo viendo una serie turca en Youtube y en turco? Pero cada episodio me gustaba más. Yo quería un Can Divit en mi vida. Además me pasaba el rato no sólo viendo a un hombre que en cada capítulo estaba más guapo todavía, sino que disfrutaba de una serie sin violencia, ni sexo porque sí, una serie blanca y con mucho humor. Donde el protagonismo es el romanticismo en su estado más puro. El detalle de cada mirada, cada sonrisa, cada gesto. Y es que no te cansas de verlo.
Los capítulos de más de 2 horas pasaron y llegó el temido final. Ahora sólo vivo del recuerdo. He visto otras series turcas y por supuesto el resto de las series de Can Yaman. Pero ninguna me ha enganchado tanto como ErkecisKus, creo que a pesar de lo divino del actor, su química con Demet Özdemir fue lo que me emocionó de verdad. ¡¡¡Necesito más Candem, por favor!!!!


