el blog de fortunata y jacinta

Un blog hecho con amor, humor y un poquito de ironía. #noinfluencer #mehequedaomuerta #nomedalavida #peroqueinventoesesto

Tranquila, no hace nada

Tengo un trauma con los perros. Cuando era pequeña y mientras estaba en los columpios de un parque un perro que recuerdo como gigante, me tiró del columpio y se me echó encima, recuerdo sus patas en mi cara, y también que cerré los ojos y entonces fue cuando mi madre heroína salvadora sin capa, pero armada con un bolso, me quitó esa bola peluda de encima, no hubo mordiscos, ni daños físicos, ni nada, pero a partir de entonces desarrollé una fobia irracional hacia los perros. Probablemente el pobre perro sólo quería jugar, pero en mi mente traumada, era un ser diabólico que quería comerme, y que sigue queriendo comerme…

No me gustan los perros, ya sabéis cuál es el origen de esta afirmación, pero no sólo no me gustan si no que sigo encontrándome incómoda ante su presencia, si voy por la calle y veo un perro suelto, seguramente me cambiaré de acera para no cruzarme con él, y da igual que sea uno de esos perros rata que aplastaría con un pie.

Sé que, aunque me gustasen, nunca tendría perro, sólo de pensar en sostener una caca caliente de chucho en mi mano…se me revuelven las tripas, pero claro muchos dueños de perros no son tan cívicos y más de una vez he tenido que ir esquivando cacas de perros, sembradas en el asfalto, ¡que esto no es el campo! ¡que el asfalto no es biodegradable! si quieres tener perro, deberás asumir que tienes que sostener una caca caliente entre tus manos, o irte a vivir al campo donde las cacas no sean un problema…

«Sé que, aunque me gustasen, nunca tendría perro, sólo de pensar en sostener una caca caliente de chucho en mi mano…»

Realmente no es que no me gusten los perros, es que no me gustan sus dueños (vale, alguno que otro se salva) estoy ¡HARTA! y lo digo con énfasis de escuchar la manida frase. «TRANQUILA, QUE NO HACE NADA». El problema está en la diferencia entre su nada y la mía, es como cuando mi padre me dice, está aquí al lado y su aquí al lado son 2km que nada tienen que ver con mi aquí al lado de 200 metros. Para mí que un perro no haga nada significa: que no me mire, que no se me acerque, que no me huela, que no se me suba encima, que no me persiga cuando salgo a correr por el parque….pero claro para su dueño no hacer nada significa que no me va a mandar al hospital con una mordedura donde me tendrán que poner la vacuna de la rabia, la antitetánica y a saber cuál más. ¡Pues sólo me faltaba eso! ya doy por supuesto que un perro que anda por ahí suelto no me va a mandar al hospital de un mordisco, pero es que lo que yo quiero es que no haga nada de verdad, como si yo no existiera, que su dueño sea capaz de sujetar a su dichoso perro. Así que, tu perro sí hace algo: ¡ME MOLESTA! y no odio a los animales, sólo a tí por no respetar mi derecho a que un perro no me haga realmente nada (mi nada, no la tuya) y ni siquiera tengo por qué justificar que me paralizo cuando un perro me olisquea, ni mi trauma no curado con dichos animales.

Claro, sé que tú no lo entiendes porque tu perro es un miembro más de tu familia y le llevas al peluquero y le haces la pedicura, y le compras un bonito chubasquero en una de esas tiendas fashion para perros, y le dejas que te lama la cara y le das besitos en su hocico y duerme contigo y le compras chucherías con formas ridículas…pero por favor haz un esfuerzo, entiéndeme.

» estoy ¡HARTA! y lo digo con énfasis de escuchar la manida frase.»TRANQUILA, QUE NO HACE NADA». El problema está en la diferencia entre su nada y la mía.»

Os contaré una situación con perros de por medio, que suena inverosímil pero que os aseguro que me sucedió de verdad. Una vez viajando en autobús una mujer se me sentó al lado y llevaba unos cachorrillos en una de esas bolsas de perros, no entiendo cómo la dejaron subir con ese equipaje, aunque claro por aquel entonces también se podía fumar. El caso es que los perros no dejaban de moverse y la mitad de su bolsa estaba encima de mis piernas, y le dije a la mujer, perdone señora, pero está ocupando mi espacio, y siento unas patitas en mi piernas. La mujer me contestó: no pasa nada, están vacunados. Y yo pensando.. ya empezamos, el no pasa nada otra vez… qué bien, puedo estar tranquila porque no me van a transmitir ninguna enfermedad…y decidí que esta vez no iba a callarme y le contesté: a mí como si están bendecidos por el Papa, lo que quiero es que no ocupen mi espacio, porque me están molestando. Y la mujer enfureció y empezó a decirme que era una maleducada y no sé cuántas cosas más…¡encima! ella era la que había creado el conflicto no yo, yo no soy la loca que va con unos cachorros en un autobús y los siento en las piernas de mi acompañante desconocida, la ofendida era yo, y al final me convertí en la mala de la película…

Vale lo admito, a veces soy un poco intransigente, pero es que estoy harta de tanta gente abusona, que van por la vida tratando de imponerse a los demás. Por eso, por lo general no me caen muy bien los dueños de los perros (y no hablo de tí, sé que tú recoges las cacas y llevas a tu perro atado..) lo siento pero es que no me respetan,¡¡¡ y por ahí no paso!!