La Isla de las tentaciones

A mí me pasa que la tele me anestesia. Me da como un sopor inaguantable que hace que mis ojos se cierren inevitablemente. Pero para ello tienen que darse varios factores. Uno de ellos es que el programa no contenga sonidos altos, que sea como un susurro, con poca variedad lumínica y que el tema no me interese lo más mínimo. Hay días que cuando me voy a la cama, mi cabeza no deja de dar vueltas y necesito de mi pequeña dosis de somnífero televisivo que me relaje y me ayude a conciliar el sueño.
Una de esas noches me topé con una hoguera que presidia Mónica Naranjo. Me dije, -“¡genial, oscuro, un reality con gente que no conozco y que no me importa lo más mínimo! Pero nada más lejos de la realidad. Con mi oreja pegada a la almohada y lo ojos cerrados, de repente empiezo a escuchar la conversación de Mónica con los participantes. -“¡¡¡Espera!,… ¿qué dicen? ¿Pero de qué va esto???” Me incorporo y empiezo a mirar fijamente la televisión. “¿De verdad, que están en una isla separados con 10 tentadores para poner a prueba su amor?” Como si la convivencia, el trabajo, la hipoteca no fueran suficientes obstáculos para superar en una relación, ¿te tienes que ir a una isla a ver si un maromo/a te pone para darte cuenta de que estás enamorado?
Y me enganché. No sólo me despejé sino que por primera vez en muchos años,…, pero muchos (me remonto al OT de Rosa y Bisbal o al Gran Hermano de Kiko Fernández), me enganché a un programa de telerrealidad. Al día siguiente, me puse a indagar un poco más para saber qué me había perdido y ponerme al día. Esperaba impaciente los martes y jueves para continuar con la historia. No daba crédito a lo que veía hoguera tras hoguera. Me sentía identificada con los gestos de Mónica, sobre todo cuando muy sutilmente preguntaba a las participantes que no entendía bien su respuesta, con el fin de confirmar que lo que habían dicho tenía algo de sentido que al resto de los oyentes se nos había escapado.
Yo tampoco entendía nada y me daba la risa. -¡Pero qué divertido es esto! ¿Es generacional? ¿Estoy en otra dimensión y no me entero? Y luego me ponía en su lugar. ¿Qué habría hecho yo? Claro, con la madurez que tengo ahora, seguramente divertirme a costes pagados en un paraíso y no dejarme engañar por un tentador cuyo interés es hacerse unos bolos después del programa a mi costa. Pero, ..¿y con 20 añitos? Pues es muy fácil criticar desde la distancia. A Fani le pusieron a Rubén, ¿y si me pusieran a Can Yaman…?
#lavidaconhumor #canyaman #mequeaomuerta #noinfluencer #quémeestáscontando



