El corte inglés

Tengo una teoría, creo que El Corte Inglés tiene puertas móviles y perfectamente programadas, que van cambiando de posición, haciendo imposible que encuentres la salida con facilidad. De hecho estoy segura de que hay gente que lleva tiempo viviendo allí, porque les ha sido imposible encontrar una salida. Una vez estuve a punto de quedarme atrapada, recorrí una y otra vez esos grandes pasillos, subí de planta, bajé, seguí la señal que indicaba salida, pero la salida no estaba allí, finalmente y después de cuarenta minutos y unos 6 km logré por fin ver la luz de la calle, una calle desconocida, que desde luego no era por la que había entrado, pero eso ya me daba igual lo importante era salir de esa jaula. Ahora cada vez que voy al Corte Inglés, procuro dejar un rastro de migas y aviso a mis familiares y amigos, de que si no tienen noticias mías vayan allí a rescatarme. Pero…¿Por qué es tan difícil salir del Corte Inglés? para entrar nunca hay problema, pero para salir… es exactamente lo mismo que sucede con las compañías de teléfono móvil, un sólo click y ya estás dado de alta, pero intenta irte…si tienes paciencia tal vez 10 años después lo consigas, pero sólo tal vez, esos compromisos de permanencia sellados con sangre, duran más que muchos matrimonios…
Pero sigamos con El Corte Inglés, en realidad se parece bastante a un Ministerio donde no se sabe muy bien cuál es la función de cada uno, y mira que hay pocas opciones…algo me dice que más de la mitad de los empleados son improductivos, siempre hay muchos cotilleando, paseándose, de miranda…sin hacer absolutamente nada más…casi nunca están cuando los necesitas y no paran de acosarte cuando no los necesitas, y no sólo eso, encima te hacen trabajar. Cuando sales del probador, tienes que ser tú el que devuelva las prendas que no quieres a su sección correspondiente…. ¡pero bueno! ¿para qué están los 300 dependientes de esta planta para que trabaje yo? o ¿es que están moviendo las puertas para que no pueda salir? y como quieras otra talla… la guardiana del probador, te dice que tienes que ir a la sección a avisar a la chica y que ella te da la talla, vamos que si tengo que ir hasta allí, ya la cojo yo misma…y luego vas a pagar y hay una fila de diez cajas y sólo una cajera disponible, y a su lado otras tres dependientas cotilleando sin importarles nada que todo el mundo escuche sus despotriques sobre otra compañera no presente…(hablaban de una tal Patricia, para más señas, Corte Inglés de Nuevos Ministerios, si me lees no te fíes de tus compañeras, son malas pécoras…) y yo allí echando humo mientras pienso ¿cuánto me costará salir hoy de aquí? ¿a qué extraña calle me devolverá una de esas diabólicas puertas móviles….?
«¿Por qué es tan difícil salir del Corte Inglés? para entrar nunca hay problema, pero para salir…»


Pero a pesar de todo ¿qué sería de nosotros sin el Corte Inglés?, siempre hay algo imposible de encontrar que no lo tienen en ninguna parte, excepto allí, que necesitas una batidora con 5 brazos, unas sábanas para una cama redonda, unos platos con caballos pintados, un libro de cocina en arameo, cola de caballo….todo lo encuentras en el Corte Inglés…
Y además gracias, al Corte Inglés todos sabemos cuándo empiezan las estaciones, yo acabo de enterarme de que ¡Ya es primavera!…y me han entrado unas ganas irremediables de ir a comprarme un vestidito de flores y una cesta y hacer un picnic en el campo, tal y como se ve en el anuncio gigante de la fachada.
Mañana voy a ir al Corte Inglés, si en dos días no he escrito nada, venid a rescatarme.


