el blog de fortunata y jacinta

Un blog hecho con amor, humor y un poquito de ironía. #noinfluencer #mehequedaomuerta #nomedalavida #peroqueinventoesesto

¡Buenos días!

Son las siete y cinco de la mañana. El despertador ha sonado 3 veces y eso que lo pones a menos cinco para darte esos cinco minutitos que necesitas para poder salir de la cama. Pero no han sido suficientes ¿Por qué pasan tan rápido a esas horas?

Te levantas de la cama y no precisamente de un salto. Buscas con el pie las zapatillas y cómo siempre una está debajo de la cama. ¡Hala!, a ponerte de rodillas a buscar la dichosa zapatilla en la oscuridad ¿Es qué tiene patas o son los “mengues” como dice mi madre? Cierras los dormitorios para no molestar y te pones a abrir el resto de la casa montando un pequeño huracán en el pasillo. En un momento, bajas la temperatura de 20 grados a menos 5. Acto seguido te preparas el café mientras recoges los cacharros del escurridor de la cena de anoche.

» Están de pie, si, pero protestando por los portazos y el frío que hace o porque no les has llamado a la hora que te dijeron o por cualquier otra cosa»

Te dispones a llamar al resto de habitantes de la casa, es decir mi marido y mi hija. Todo esto a la vez que empiezas a cerrar ventanas y abrir dormitorios. Como con el despertador, no basta con una vez, hay que hacer varias rondas. Por fin, consigues que todos estén en pie dándote los buenos días con un beso pero… no, no es así. Están de pie, si, pero protestando por los portazos y el frío que hace o porque no les has llamado a la hora que te dijeron o por cualquier otra cosa. Pones cara de no sé qué me estás diciendo y sigues con las ventanas. Es una operación que requiere de cierta sincronización para no tener que estar sujetando las puertas, pero pese a los años de especialización siempre una se escapa y zas!!! Portazo mañanero.

Por fin llegas al baño y de refilón te ves en el espejo. No quieres mirar pero lo haces, e intentas reconocer tu imagen en el reflejo, no lo consigues. No le das importancia o por lo menos has aprendido a no dársela y te metes en la ducha. Abres el grifo y esperas que ese agua calentita caiga sobre tu espalda. En ese momento aprovechas para darte con la alcachofa en los hombros ¡cómo si eso fuera a quitarte las contracturas! Y en ese instante de spa matutino… , se abre la puerta con un ¿mamá, dónde están mis…..?, cada día una cosa, deportivas, mallas, bañador de color tal…

Tu mente procesa en un instante todos los datos almacenados en su memoria y contesta a la pregunta, a la vez que pide a gritos que cierre la puerta al salir… pero no, esa puerta se mantiene abierta lo suficiente para que entre la corriente de aire frío que te recuerda que aún tienes el dormitorio abierto.

Abres el armario y empieza la selección de ropa que depende de varios factores. Estoy hinchada, no esto me hace gorda, uff, hace mucho frío, me pongo falda, no, paso de tacones, parece que llueve, mejor con botas, entonces pantalón, ¡otra vez de negro!,.. Por fin, eliges.

Y vuelves al baño, te maquillas y al final te reconoces. ¡Estabas ahí! Sales del baño, maquillada, vestida y a falta de ponerte los zapatos y coger el bolso para salir, recuerdas al resto del personal de casa la agenda del día. Aunque eres consciente de que hará falta algún recordatorio extra por whatsapp.

Son las 8, sales de casa y empieza el día……. ¿EMPIEZA?